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miércoles, 5 de noviembre de 2014

olivia, mon amour



Conocí a Olivia en la primavera del año del master y ya ese verano, el de 1992, tuvimos una tórrida relación, sabiendo como sabía que no era su primer, ni segundo, ni tercer amor. Desde entonces la amo y la siento mía. No ha habido un solo año, desde entonces y ya hace más de veinte años, que no nos hayamos encontrado en alguna ocasión, durante al menos un par de días. Y sobre todo aquellas primeras veces eran para mi importantes y emocionantes y ella era siempre la protagonista de nuestros encuentros. En seguida se la presenté a mis madres y LQMP encontró una especial afinidad con ella basada en el amor que ambas profesaban por la lengua y la literatura francesas. Que la quiso especialmente lo sé porque LQMP me traducía partes de las cartas de Olivia que yo no conseguía desentrañar, porque me compraba en español los libros que Olivia había leído en el original francés… (Aún conservo aquellas cartas de LQMP y aquellos libros de segunda mano sin leer, todavía envueltos en film transparente, ¡qué añoranza por mi madre!). Recuerdo perfectamente que fue Helen la que me la presentó y que yo a mi vez le he presentado Olivia a mucha gente. De hecho fue a través de mí que volvió a tener relaciones con eminentes lesbianas, Margaret Reynolds entre otras, (y eso mientras Margaret todavía estaba con la Winterson…) 

Hace ocho años mi relación con Olivia alcanzó el clímax y, tras éste, un lento ocaso; aunque siento que mi amor y afecto por ella permanecerá por siempre, como el de esas parejas de ancianos a los que se les humedecen los ojos cuando piensan el uno en el otro. Cuando emprendí el papeleo para una segunda adopción, de la que, todo hay que decirlo, nunca estuve muy convencida y que pude parar a tiempo, la carpeta de esa niña ponía (y pone, esa carpeta de la niña que pudo haber sido y no fue no consigo tirarla) en grandes letras mayúsculas: OLIVIA.

Me creo que lo sé todo de lo Olivia, que la quiero más y mejor que nadie la ha querido. Puedo entender que no sea así, pero cuando alguien viene, como hoy, y me la desprecia de esta manera, me duele el alma. 














miércoles, 25 de mayo de 2011

por qué será, por qué


Siempre andaba canturreando. Y eso que tenía, como ella misma admitía "una zapatilla en vez de una oreja" pero era un ser netamente feliz y por la casa, cocinando, trajinando o por que sí ella canturreaba, y el estribillo de esta canción era como su muletilla, ese ¿por qué será será? era su estribillo fetiche que canturreaba a veces sin letra nanananananaaaaaaaaa, nanana-na, nanana na na na na na na na naaaaaaaa... Así que hoy para la madre que se me fue hace hoy un año, para la que me parió, la canción. Y más flores.


Te amo enormemente

(por qué será será de Basilio)